Cambiando de paradigmas para construir colaboración efectiva

Muchas personas prefieren no trabajar en equipo, por motivos que van desde evitar conflictos hasta creer que hacen mejor todo solos. ¿Lograrán productividad? ¿Estarán satisfechos?

Las personas me dicen que prefieren trabajar solas a hacerlo en equipo

Muchos paradigmas en los que nos escudamos para no trabajar en equipo proceden de nuestra educación de juventud. Los exámenes del colegio se presentaban solos, muchos de nosotros hicimos trabajos en grupo en donde algunas personas se “recostaron” en nuestra capacidad y teníamos que lidiar con el problema de aguantarnos o exponerlos y pudimos inclusive vivir situaciones en las que delegamos tareas a compañeros de trabajo y no las hicieron como esperábamos. Es cierto que hacer las cosas solos, repercute directamente en aumentar nuestro conocimiento y confianza en nosotros mismos. Pero la vida no es individual sino colectiva.

¿Es un problema el trabajo en equipo? Sin duda, da miedo que llegue la fecha y las cosas no estén como las imaginábamos. Da “pereza”, sí, pereza, negociar acuerdos de trabajo en equipo, por diversas razones. Negociar acuerdos de equipo supone ser emocionalmente inteligentes para observar la situación, responsabilizarnos de unas partes y a la luz de un temor de “recueste” del otro, extender nuestros límites o ponerlos con claridad y asertivamente, asegurando que sobre los acuerdos y el trabajo que se realice, estamos construyendo una relación provechosa. Es ideal cuando el provecho incluye lo personal, cuando comprendo qué desvela a mi compañero, cuáles son sus intereses y cuando conozco cuáles sus fortalezas y “oportunidades de mejora” como las llamamos hoy en día y nuestro trabajo en equipo contribuye a nuestros crecimientos individuales.

Si aceptamos principios coloquialmente aceptados como “uno más uno tres” o “ la unión hace la fuerza” es descabellado resistirnos a trabajar en equipo por miedo o por pereza. 

Y si aceptamos también, que cuando uno tiene miedo hay que echarse al agua, hacerlo requiere de un trabajo previo, propio de cada líder, cual es el de conocer la circunstancia y los riesgos asociados a meternos en ella, con la disposición a aceptar el resultado como éxito, como fracaso o como un aprendizaje, parte del camino. Porque la vida no es discreta ni predecible.

Entonces, ¿cómo nos echamos al agua? No hay una única fórmula, sólo proveo una estructura para seleccionar tus opciones:

    1. Definir la situación o proyecto que deseas abordar
    2. Definir los objetivos deseados y el plazo
    3. Definir los perfiles requeridos para trabajar en él
    4. Establecer los valores del equipo y congregar a las personas que satisfagan los perfiles y cumplan con los valores
    5. Establecer las premisas de “juego” como el compromiso, la disposición a asumir responsabilidades y la disposición a confrontarse cuando las cosas no van bien
    6. Comprometerse a sostener comunicaciones fluidas y honestas, manteniendo una confianza de grupo elevada

Esto sólo va a funcionar – repito- si nos damos a la tarea de congregar a quienes aporten al proyecto como es debido y para ello debemos dar prelación a lo que queremos lograr o en otras palabras, cambiar nuestras creencias por algunas como:

    • La estrategia de crecimiento y ampliación de horizontes requiere de más manos y experiencias más profundas en cada área de trabajo a cubrir

    • Necesitamos reducir el tiempo en que los cambios deben ocurrir 

    • Con las personas correctas en los roles correctos (perfiles y valores) lo podemos lograr

    • Si contamos con mecanismos de monitoreo y ajustes, podremos decidir oportunamente más que navegar en barcos a la deriva

Como siempre, lo peor que podemos hacer es no intentarlo. Porque otros sí lo van a hacer, van a potenciar sus fuerzas individuales a través de congregarse alrededor de valores compartidos que multipliquen lo que podemos lograr de a uno. Y monitorear el avance, confrontar y hablar oportunamente serán los hábitos para unificarnos en la manera de proceder y de entendernos y movilizarnos hacia nuestras causas comunes.

¡Quisiera conocer tu experiencia creando y fortaleciendo equipos, superando obstáculos y aumentando la confianza con base en la comunicación fluida!

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